Acné en adultos: causas, factores y tratamientos
Contenido
Introducción al acné en adultos¹ ² ³
El acné es una enfermedad crónica de la piel que afecta principalmente a los adolescentes, pero que también puede afectar a los adultos. Hay varios tipos de acné según la edad: acné juvenil (de 10 a 19 años), acné en adultos jóvenes (de 19 a 24 años) y acné adulto (a partir de los 25 años).
El acné en adultos es relativamente frecuente y afecta principalmente a mujeres; el 25 % de ellas lo padecen después de los 25 años. Aparece a través de tres mecanismos:
- El acné persistente comienza en la adolescencia y se prolonga hasta la edad adulta.
- El acné de aparición tardía aparece por primera vez después de los 25 años.
- El acné recurrente se caracteriza por alternar remisiones y recaídas, desde la adolescencia hasta la edad adulta.
El acné adulto difiere del acné juvenil en varios aspectos, como la epidemiología, las manifestaciones clínicas y las opciones terapéuticas, de ahí la importancia de un enfoque personalizado para el diagnóstico y el tratamiento.
Comprender las causas y los mecanismos del acné en adultos
El acné adulto es una afección cutánea compleja en la que influyen múltiples factores internos y externos.
Mecanismos fisiopatológicos¹ ² ³
El acné en adultos es el resultado de una combinación de factores que provocan una producción excesiva de sebo, la obstrucción de los folículos pilosebáceos, la proliferación bacteriana (especialmente de Cutibacterium acnes) y la inflamación local.
Los desequilibrios hormonales, en particular una mayor sensibilidad a las hormonas andrógenas o una producción excesiva de las mismas, estimulan las glándulas sebáceas. Además, hay múltiples factores que pueden influir en los mecanismos del organismo que controlan el crecimiento celular y la producción de sebo.
Causas y factores desencadenantes¹ ³
- Predisposición genética
La herencia genética influye en el desarrollo del acné. Los antecedentes familiares de acné son comunes en adultos y adolescentes que padecen esta afección. Diversos estudios han demostrado que las personas con uno o varios familiares de primer grado afectados por el acné tienen un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad o de presentar formas más graves.
- Exacerbación premenstrual
En las mujeres, el acné puede empeorar durante el periodo premenstrual. Este agravamiento, más frecuente en mujeres adultas que en adolescentes, se atribuye al aumento del contenido de agua de las unidades pilosebáceas, lo que provoca la obstrucción de los poros de la piel. Las fluctuaciones hormonales del ciclo menstrual desempeñan un papel clave en este proceso.
- Trastornos hormonales
Los desequilibrios hormonales suelen estar relacionados con el acné adulto, especialmente en las mujeres. La aparición repentina de acné grave debe investigarse para detectar signos de virilización o trastornos endocrinos subyacentes, como el síndrome de ovario poliquístico (SOP), hiperplasia suprarrenal o tumores que secretan andrógenos.
Síntomas como ciclos menstruales irregulares, hirsutismo (vello excesivo), alopecia (caída del cabello), menarquia tardía (primera menstruación) o infertilidad pueden indicar hiperandrogenismo, un aumento anormal de los niveles de andrógenos (hormonas masculinas) en la sangre.
- Cosméticos e hidratantes
El uso de productos cosméticos e hidratantes comedogénicos es un factor desencadenante importante, especialmente en mujeres adultas. Ingredientes como la lanolina, el miristato de isopropilo, el alcohol cetílico y el ácido esteárico pueden obstruir los poros y favorecer la aparición del acné. Los protectores solares grasos y algunos productos de maquillaje inadecuados también pueden contribuir al problema.
- Índice de masa corporal (IMC) y factores alimentarios
La relación entre el acné adulto y el índice de masa corporal (IMC) es controvertida. Algunos estudios sugieren que la obesidad y el sobrepeso podrían aumentar el riesgo de padecer acné, mientras que otros no encuentran una asociación significativa. Sin embargo, se acepta que la resistencia a la insulina (respuesta inadecuada de las células del cuerpo a la insulina), a menudo asociada a una dieta occidental rica en azúcares y grasas, puede favorecer la aparición del acné.
Los alimentos con un índice glucémico alto, como las bebidas azucaradas y los alimentos grasos o dulces, así como los productos lácteos ricos en lactosa, aumentan los niveles de insulina. Esto provocaría una proliferación de las glándulas sebáceas, un aumento de la síntesis de lípidos y una hiperplasia de los queratinocitos (células de la epidermis), lo que favorece la aparición del acné.
- Estrés
El estrés emocional es un factor desencadenante importante del acné adulto. Puede agravar la inflamación cutánea, provocar comportamientos como rascarse o manipular las lesiones y aumentar el riesgo de cicatrices e hiperpigmentación. El estrés también estimula la producción de cortisol, que influye en los niveles de andrógenos y agrava el acné.
- Tabaquismo
Fumar está relacionado con el acné en adultos, sobre todo en las mujeres. El humo del cigarrillo induce la oxidación de los lípidos de la piel, modificando la composición del sebo y favoreciendo la aparición de acné no inflamatorio. Aunque algunos estudios realizados en adolescentes han encontrado una asociación inversa, el tabaquismo sigue siendo un factor agravante reconocido en los adultos.
- Medicamentos
Ciertos medicamentos pueden desencadenar o agravar el acné en los adultos. Los corticosteroides, los anticonceptivos orales que contienen progestágenos androgénicos, la vitamina B12, la isoniazida, la testosterona, el litio y algunos agentes anticancerígenos se encuentran entre los medicamentos más implicados. Estas sustancias pueden influir en la producción de sebo o provocar una respuesta inflamatoria en los folículos pilosebáceos.
- Factores estacionales
Las variaciones estacionales pueden influir en el acné adulto de distintas maneras según los individuos. Algunas personas notan una mejoría en verano, lo que a menudo se atribuye a los efectos antiinflamatorios temporales de los rayos UVA y la luz visible, así como al efecto secante del sol. Sin embargo, para otras personas, el acné puede empeorar en verano debido al efecto irritante de los rayos UVB, la sudoración excesiva o el uso de productos solares oclusivos. En otoño, se observa con frecuencia un efecto rebote, relacionado con el engrosamiento del estrato córneo inducido por los rayos UV y la desaparición de los efectos beneficiosos temporales de la exposición estival.
Diferencias del acné entre hombres y mujeres⁴ ⁵
El acné en hombres y mujeres presenta diferencias notables en cuanto a los mecanismos de aparición, las manifestaciones clínicas y el tratamiento. Estas diferencias influyen en la gravedad, la localización de las lesiones y la respuesta a los tratamientos.
Fisiopatología y producción de sebo⁴ ⁵
La piel de los hombres suele producir más sebo que la de las mujeres, debido a los niveles más altos de hormonas andrógenas. Este aumento de la producción favorece un entorno propicio para la proliferación de Cutibacterium acnes, lo que agrava los procesos inflamatorios. Además, los hombres presentan un pH cutáneo más bajo y una menor pérdida de agua transepidérmica, lo que podría modificar su respuesta a los tratamientos tópicos.
En las mujeres adultas, el acné se asocia habitualmente con desequilibrios hormonales, como la hiperandrogenia, especialmente en afecciones como el síndrome de ovario poliquístico. Las fluctuaciones hormonales ligadas al ciclo menstrual también exacerban los brotes de acné en casi el 78 % de las mujeres adultas.⁴
Localización y características clínicas⁴ ⁵
En los hombres, las lesiones suelen ser más graves, con predominio de nódulos inflamatorios y mayor riesgo de cicatrices. El acné en la espalda y el pecho también es más frecuente, lo que refleja las zonas de mayor producción de sebo.
El acné femenino se localiza principalmente en la zona de la mandíbula y el mentón. A menudo se manifiesta con lesiones mixtas (inflamatorias y no inflamatorias) e hiperpigmentaciones posinflamatorias frecuentes, especialmente en pieles más oscuras.
Factores desencadenantes específicos⁴ ⁵
Los productos ricos en proteínas, como el suero de leche (en el suero utilizado principalmente por los hombres para ganar masa muscular) agravan el acné. Del mismo modo, los esteroides anabólicos utilizados para el culturismo pueden provocar formas graves como el acné fulminante.
En las mujeres, las fluctuaciones hormonales relacionadas con los anticonceptivos o el ciclo menstrual desempeñan un papel importante.
Por último, el uso excesivo de productos cosméticos, a veces comedogénicos, puede agravar las lesiones.
Impacto psicológico y social⁴ ⁵
El acné adulto tiene un mayor impacto psicológico en las mujeres, a menudo relacionado con los cánones sociales de belleza. Esto puede provocar un mayor malestar, comportamientos compulsivos de rascado y un mayor riesgo de cicatrices o hiperpigmentación posinflamatoria. En los hombres, el impacto psicológico suele estar menos documentado, aunque la gravedad de las lesiones también puede influir en la autoestima.
Enfoques terapéuticos diferenciados⁴ ⁵
En el caso de los hombres, se debe prestar especial atención a la regulación de la producción de sebo. A menudo se da prioridad a los retinoides y a los medicamentos que actúan sobre las vías inflamatorias.
Los tratamientos para el acné femenino incluyen, entre otros, enfoques hormonales como los anticonceptivos orales.
Opciones de tratamiento para el acné adulto¹ ³ ⁶
El tratamiento del acné adulto requiere un enfoque integral que combine tratamientos farmacológicos, consejos adaptados sobre el estilo de vida y cuidados adecuados de la piel. Las decisiones terapéuticas deben tener en cuenta la edad, el sexo, las expectativas del paciente y los factores desencadenantes específicos.
Tratamientos tópicos
Los tratamientos tópicos se utilizan generalmente para el acné leve a moderado. Sin embargo, dado que la piel de los adultos es más sensible, estos tratamientos suelen ser menos tolerados que en los adolescentes.
El peróxido de benzoilo y los retinoides se utilizan para reducir la inflamación, limitar la formación de comedones y prevenir nuevas lesiones. Deben mantenerse incluso después de una mejoría para evitar recaídas.
Los tratamientos locales suelen aplicarse por la noche debido al riesgo de fotosensibilización.
Tratamientos sistémicos
Para los casos de acné moderado a grave, se pueden recomendar tratamientos sistémicos.
- Los antibióticos como las ciclinas se recetan habitualmente por sus propiedades antiinflamatorias. No obstante, su uso debe ser limitado para evitar el desarrollo de resistencias.
- Se puede recetar un anticonceptivo progestativo con baja actividad androgénica a las mujeres jóvenes que deseen un método anticonceptivo.
- La isotretinoína se prescribe únicamente en casos de acné grave a muy grave, con riesgo importante de cicatrices, y en formas resistentes. Requiere una estricta supervisión médica, especialmente por sus posibles efectos secundarios y su contraindicación absoluta en caso de embarazo.
Terapia de mantenimiento
A diferencia del acné juvenil, el acné adulto es más resistente a los tratamientos y tiende a reaparecer con frecuencia. Por lo tanto, es esencial una terapia de mantenimiento prolongada, generalmente con tratamientos tópicos como los retinoides y el ácido azelaico.
Cuidados cosméticos e higiene de la piel en casos de acné en adultos¹ ³ ⁷
Higiene y cuidado de la piel
Estas medidas permiten reducir las erupciones, mejorar la calidad de la piel y prevenir las cicatrices.
- Limpieza diaria: lávate la cara por la mañana y por la noche con un limpiador suave y no irritante formulado para pieles propensas al acné. También se recomienda limpiar la piel después de cualquier actividad física que provoque una sudoración intensa.
- Hidratación adecuada: utiliza una crema hidratante no comedogénica para mantener el equilibrio hidrolipídico de la piel y prevenir la deshidratación causada por los tratamientos resecantes.
- Elección de productos: evita productos irritantes, exfoliantes agresivos o las mascarillas que contengan alcohol. Opta por tratamientos no comedogénicos y productos cosméticos específicamente adaptados a las pieles grasas o mixtas. El maquillaje debe retirarse cuidadosamente cada noche.
- Higiene del cabello: lávate el cabello con regularidad, especialmente si es graso, para reducir el riesgo de erupciones cutáneas en la frente.
Factores ambientales y hábitos de vida
- Evita tocarte el rostro: manipular los granos o tocarte la piel con frecuencia puede agravar las lesiones y aumentar el riesgo de cicatrices.
- Protección solar: los rayos UV pueden agravar el acné y favorecer la aparición de cicatrices, especialmente en presencia de tratamientos fotosensibilizantes (retinoides, peróxido de benzoilo, ciclinas). Protégete del sol y utiliza un protector solar adecuado, no comedogénico.
- Afeitado: elige herramientas y técnicas adecuadas para evitar irritar la piel. Elige una afeitadora eléctrica o cuchillas limpias y evita los productos que contengan alcohol, ya que pueden resecar o agravar las lesiones.
- Dieta equilibrada: sigue una dieta rica en frutas, verduras y alimentos con un índice glucémico bajo. Reduce el consumo de azúcares rápidos y productos lácteos si se observa una relación con tus brotes.
- Dejar de fumar: el tabaco perjudica la calidad de la piel y puede agravar las lesiones acneicas.
- Gestión del estrés: el estrés es un factor agravante del acné. Incorpora técnicas de relajación, como el yoga o la meditación, y practica actividad física con regularidad para controlar mejor el estrés.
Fuentes
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3. Sutaria AH and al. Acne Vulgaris. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing; 2024 Jan. [Internet]. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK459173/
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5. McCarty M. Evaluation and Management of Refractory Acne Vulgaris in Adolescent and Adult Men. Dermatol Clin. 2016 Apr;34(2):203-6
6. L'assurance maladie. Le traitement de l’acné. Ameli.fr. 2024 May. [Internet]. https://www.ameli.fr/assure/sante/themes/acne/traitement
7. L'assurance maladie. Acné. Que faire et quand consulter. Ameli.fr. 2024 Jun. [Internet]. https://www.ameli.fr/assure/sante/themes/acne/bons-reflexes-bons-gestes
8. Spigariolo CB and al. Maskne: The Epidemic within the Pandemic: From Diagnosis to Therapy. J Clin Med. 2022 Jan 26;11(3):618
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