Guía completa sobre el acné: causas, tipos y tratamientos
Contenido
Comprender el acné: definición y estadísticas¹ ² ³
El acné es una enfermedad crónica de la piel muy habitual, sobre todo en adolescentes y adultos jóvenes. Se manifiesta mediante una inflamación del folículo pilosebáceo, formado por un pelo y una glándula sebácea. Esta última produce sebo, una sustancia grasa destinada a proteger la piel. En el caso del acné, el sebo se produce en exceso y se vuelve más espeso. Combinado con las células cutáneas muertas (llamadas corneocitos), obstruye los poros y fomenta la proliferación de la bacteria Cutibacterium acnes (anteriormente llamada Propionebacterium acnes).
Esto provoca la aparición de lesiones características del acné.
En Francia, alrededor de 6 millones de personas se ven afectadas por el acné, de las cuales el 80 % son adolescentes y adultos jóvenes de entre 12 y 20 años, y entre el 15 y el 20 % presentan una forma severa. Aunque el acné se asocia principalmente a la adolescencia, también afecta al 25 % de los adultos, en particular a las mujeres. En términos de localización, el rostro es la zona más afectada (95 % de los casos), seguida de la espalda (43 %), el cuello (20 %) y el pecho (20 %).
Más allá de los síntomas físicos, el acné tiene importantes repercusiones psicológicas. Al afectar al rostro, repercute en la imagen que se tiene de uno mismo y puede afectar a las interacciones sociales, sobre todo en etapas clave de la vida como la adolescencia o los primeros años de la edad adulta. Tratar el acné no es solo una cuestión de bienestar físico, sino también de bienestar mental y de imagen corporal.
Los diferentes tipos y lesiones del acné¹ ² ³
Acné retencional
El acné retencional se manifiesta en forma de piel grasa y brillante, con poros dilatados, comedones abiertos (puntos negros) y comedones cerrados (puntos blancos o microquistes). Estas lesiones son causadas por la acumulación de sebo y células muertas en los folículos pilosebáceos.
Acné inflamatorio
- Superficial
El acné inflamatorio se produce cuando los comedones se inflaman, en particular debido a la proliferación de Cutibacterium acnes. Se manifiesta como pápulas (granos rojos sin pus) y pústulas (granos que contienen pus) que aparecen en las zonas afectadas.
- Profundo
Cuando la inflamación es más profunda, el acné se caracteriza por nódulos, lesiones dolorosas bajo la piel. Estos nódulos pueden convertirse en quistes, lesiones enquistadas y abscesos cuando se infectan. En ocasiones es necesario un tratamiento quirúrgico, sobre todo debido al importante riesgo de que queden cicatrices visibles.
Acné conglobata
El acné conglobata es una forma rara y grave de acné noduloquístico. Se caracteriza por grandes comedones que se inflaman rápidamente, formando nódulos y quistes que pueden unirse y causar cicatrices extensas. Esta forma de acné afecta al rostro, la espalda, los hombros y las nalgas. La evolución es crónica.
Acné fulminante
El acné fulminante es una forma rara y grave de acné que afecta principalmente a los hombres. Adopta la forma de brotes repentinos de nódulos y lesiones ulceradas, acompañados de fiebre alta y, a veces, dolor articular. Este tipo de acné requiere un tratamiento urgente y específico.
Gravedad del acné²
Los dermatólogos clasifican el acné según cuatro niveles de gravedad:
Acné leve
El acné leve se caracteriza por la aparición de algunos comedones y granos, generalmente localizados en menos de la mitad del rostro, a menudo acompañados de una producción excesiva de sebo que hace que la piel sea grasa en la zona central (nariz, frente, barbilla, mejillas) del rostro.
Acné moderado
En los casos de acné moderado, hay más comedones, pápulas y pústulas que cubren más de la mitad de la cara. También pueden aparecer nódulos.
Acné grave
El acné grave implica una multitud de comedones, pápulas y pústulas por todo el rostro. Se observan algunos nódulos.
Acné muy grave
El acné muy grave se caracteriza por una inflamación intensa y lesiones voluminosas que cubren todo el rostro. Hay nódulos profundos y arraigados bajo la piel, lo que hace que esta forma sea especialmente dolorosa y difícil de tratar.
Mecanismos de formación del acné² ³
Producción excesiva de sebo
El acné suele comenzar con una hipersensibilidad de las glándulas sebáceas a las hormonas andrógenas. Bajo la influencia de estas hormonas, las glándulas sebáceas producen sebo en exceso, haciendo que la piel se vuelva grasa y creando un entorno favorable para el desarrollo de bacterias. Este exceso de sebo obstruye los poros de la piel, lo que provoca la aparición de los primeros puntos negros.
Hiperqueratinización folicular
En el acné, la piel produce una cantidad excesiva de queratina, una proteína esencial para la estructura de la piel, lo que provoca un engrosamiento anormal de la capa más externa de la epidermis (denominada estrato córneo). Esto provoca una acumulación anómala de células muertas (corneocitos) en el folículo piloso. Junto con el sebo, forman tapones que bloquean la eliminación natural del sebo fuera del folículo. Este proceso favorece la formación de comedones abiertos (puntos negros) y comedones cerrados (puntos blancos), que constituyen las lesiones básicas del acné.
Función de la bacteria Cutibacterium acnes
La bacteria Cutibacterium acnes (antes Propionibacterium acnes) es un componente natural de la flora cutánea, pero, en el contexto del acné, se multiplica de forma excesiva en los folículos obstruidos. Esta proliferación bacteriana estimula respuestas inmunitarias que conducen a la inflamación. Esta inflamación provoca la formación de pápulas, pústulas y, en ocasiones, nódulos.
Reacción inflamatoria y rotura folicular
La inflamación alrededor de los folículos bloquea el sebo y atrae a las células inmunitarias que liberan enzimas proinflamatorias. En caso de fuerte presión en el folículo obstruido, su pared puede romperse, liberando el contenido folicular (sebo y células muertas) en la dermis y amplificando así la respuesta inflamatoria. Esta etapa es responsable de lesiones más profundas, como los nódulos, y puede provocar cicatrices si la inflamación es grave y prolongada.
Causas y factores desencadenantes del acné¹ ³
Factores hormonales
El acné suele estar relacionado con una hipersensibilidad de las glándulas sebáceas a los andrógenos (hormonas masculinas como la testosterona), lo que provoca un aumento de la producción de sebo. Las fluctuaciones hormonales, especialmente durante la pubertad, el embarazo o antes de la menstruación, pueden agravar los síntomas, sobre todo en las mujeres. Algunas afecciones endocrinas, como el síndrome de ovario poliquístico (SOP), también se asocian con un acné más grave.
Influencia genética
Los antecedentes familiares desempeñan un papel importante en la aparición y la gravedad del acné. Las personas cuyos padres han padecido acné tienen un mayor riesgo de desarrollar una forma grave, lo que pone de manifiesto un fuerte componente hereditario en la producción de sebo y la predisposición a la inflamación de los folículos.
Estilo de vida y dieta
Aunque los estudios no son concluyentes, una dieta rica en alimentos con un índice glucémico alto y con poca fruta y verdura podría favorecer el acné. Los alimentos ricos en las sustancias que estimulan el crecimiento, como la leche, también podrían aumentar la producción de grasa. Por otra parte, la relación entre el acné y el chocolate sigue sin ser concluyente, aunque se mencione a menudo.
Factores psicológicos y estrés
El estrés puede empeorar el acné al:
- Estimular la producción de sebo a través de la sustancia P, un neurotransmisor liberado en respuesta al estrés.
- Impulsar la manipulación de las lesiones.
Los periodos de tensión y presión psicológica suelen correlacionarse con una intensificación de lesiones de acné.
Factores ambientales y mecánicos
Algunos factores externos, como el uso de ropa o equipos oclusivos (cintas para el pelo, cascos, mochilas), pueden irritar la piel y contribuir a obstruir los poros, lo que favorece la aparición del acné. Del mismo modo, el roce repetitivo o el uso de cosméticos aceitosos y comedogénicos pueden favorecer la aparición de lesiones.
Medicamentos y trastornos metabólicos
Medicamentos como los esteroides, el litio y algunos anticonvulsivos pueden provocar o agravar el acné.
Síntomas y diagnóstico del acné¹ ²
Diagnóstico clínico
El acné suele diagnosticarse mediante un simple examen clínico y no requiere pruebas de laboratorio. El médico evalúa el tipo y la distribución de las lesiones (comedones, pápulas, pústulas, nódulos) para determinar el tipo de acné y su nivel de gravedad. La recopilación del historial médico, incluyendo los antecedentes familiares, la edad de aparición del acné, los tratamientos anteriores, el impacto psicológico y los productos de cuidado utilizados, permite orientar el diagnóstico.
Búsqueda de signos de hiperandrogenismo
En las mujeres, si se observan signos de hiperandrogenismo (exceso de vello, trastornos menstruales, pérdida de cabello, aumento de peso), se puede solicitar un análisis hormonal para evaluar los niveles de testosterona, LH, FSH y DHEA. A veces es necesaria una ecografía pélvica para examinar los ovarios. Sin embargo, estas anomalías hormonales son poco frecuentes.
Evaluación en casos de acné grave o fulminante
En los casos graves, especialmente en el acné fulminante, se recomienda realizar una evaluación completa. En ocasiones, es necesario realizar análisis de sangre (hemograma, función hepática, proteína C reactiva) y pruebas de imagen para evaluar la gravedad de los síntomas sistémicos y adaptar el tratamiento.
Características del acné según la edad
Acné infantil⁴
El acné infantil suele aparecer entre las 6 semanas y los 12 meses de edad, con predominio en los varones. Produce comedones (puntos negros y puntos blancos), así como pápulas y pústulas inflamatorias, principalmente en el rostro y a veces en el torso y la espalda. La mayoría de los casos son leves y se resuelven espontáneamente en un plazo de 6 a 12 meses sin necesidad de tratamiento. Sin embargo, las formas más graves pueden provocar cicatrices y requerir un seguimiento médico.
Acné en adolescentes² ³
El acné es muy frecuente en la adolescencia y afecta aproximadamente al 80 % de los jóvenes de entre 12 y 20 años [2]. Es el resultado de las fluctuaciones hormonales de la pubertad, que estimulan la producción de sebo y favorecen la aparición de lesiones. Por lo general, dura entre 3 y 4 años y desaparece espontáneamente entre los 18 y los 20 años en la mayoría de los casos [1]. A menudo tiene un impacto psicológico significativo y, en algunos casos, puede persistir hasta la edad adulta. El seguimiento dermatológico y los cuidados adecuados ayudan a limitar la inflamación y las cicatrices.
Acné en adultos² ³
El acné adulto afecta principalmente a las mujeres (25 % de mujeres en Francia²). Puede ser el resultado de un acné persistente desde la adolescencia o aparecer por primera vez en la edad adulta, en relación con trastornos hormonales como la hipersensibilidad a las hormonas andrógenas. Algunas afecciones endocrinas, como el síndrome de ovario poliquístico (SOP), pueden provocar acné en la edad adulta. Las lesiones aparecen principalmente en la mandíbula, la barbilla y el cuello, a menudo en relación con el ciclo menstrual. El acné adulto suele requerir seguimiento dermatológico y tratamientos específicos adaptados a la gravedad y causa subyacente de las lesiones.
Diagnóstico diferencial del acné³
Hay varias afecciones cutáneas que pueden confundirse con el acné por la similitud de sus lesiones, pero tienen características distintas:
- Rosácea: la rosácea, a menudo llamada acné rosáceo, es una enfermedad distinta al acné. Se distingue por la ausencia de comedones y la presencia de telangiectasias (pequeños vasos dilatados).
- Dermatitis perioral: esta enfermedad se manifiesta mediante pápulas rojas alrededor de la boca, pero que evitan los bordes de los labios, a diferencia del acné.
- Pseudofoliculitis de la barba: Se trata de una inflamación de la piel caracterizada por pápulas, pústulas y cicatrices en la zona de la barba en pacientes con pelo muy rizado.
- Hiperplasia sebácea: se caracteriza por pequeñas pápulas amarillas umbilicadas, a menudo localizadas en la frente y las mejillas.
Un diagnóstico dermatológico preciso de estas afecciones permite evitar confusiones con el acné y garantizar un tratamiento adecuado.
Tratamientos del acné: Opciones y recomendaciones¹ ³ ⁵
Principios generales y métodos de tratamiento
El tratamiento del acné; se basa en un enfoque adaptado a la gravedad y al tipo de lesión. Es necesario un seguimiento regular para evaluar el progreso, ya que una mejora significativa suele tardar de 2 a 3 meses. Por lo general, se prescribe un tratamiento de mantenimiento para evitar recaídas y es fundamental seguir estrictamente las indicaciones para obtener resultados óptimos.
Tratamientos locales
- Cremas y geles
Los tratamientos locales incluyen el peróxido de benzoilo y los retinoides, que suelen aplicarse por la noche para evitar la fotosensibilidad. El peróxido de benzoilo tiene propiedades antibacterianas y ayuda a reducir la inflamación, mientras que los retinoides ayudan a normalizar la queratinización y previenen la formación de comedones. Los antibióticos tópicos deben utilizarse en combinación con peróxido de benzoilo o retionoides para limitar el riesgo de resistencia bacteriana.
- Productos dermocosméticos recomendados
Los productos dermocosméticos no comedogénicos, adecuados para pieles acneicas, también son esenciales. Una limpieza suave con geles o lociones específicos, combinada con una crema hidratante no grasa, ayuda a mantener el equilibrio de la piel sin obstruir los poros.
Tratamientos orales
- Antibióticos
En los casos de acné que van de moderado a grave, a menudo se recetan antibióticos orales (tetraciclinas como la doxiciclina o la limeciclina). Estos tratamientos, limitados a unos tres meses para evitar resistencias, pueden combinarse con un tratamiento local para reforzar su eficacia.
- Isotretinoína
En casos de acné grave y resistente a un tratamiento clásico, se receta isotretinoína como último recurso. Este tratamiento está sometido a una supervisión rigurosa debido a sus graves efectos secundarios, en particular el riesgo de malformaciones fetales. Para las mujeres en edad fértil, es obligatorio utilizar un método anticonceptivo eficaz antes, durante y después del tratamiento.
Tratamientos hormonales
Se pueden recomendar algunos anticonceptivos orales con baja actividad androgénica a las mujeres con acné que deseen tomar anticonceptivos orales.
Prevención y tratamiento de las cicatrices del acné⁶ ⁷
Métodos de prevención
Para reducir el riesgo de cicatrices, es fundamental tratar el acné desde los primeros síntomas, lo que limita la inflamación y la aparición de lesiones profundas. Evita manipular o perforar los granos, ya que esto agrava la inflamación y favorece la formación de cicatrices. La protección solar diaria también es esencial: la exposición a los rayos UV puede acentuar la pigmentación de las cicatrices. Elige un protector solar de amplio espectro, con un FPS de 30 o superior, no comedogénico y adecuado para pieles acneicas.
Tratamientos disponibles
Existen varias opciones para tratar las cicatrices del acné, en función de su tipo y gravedad.
- Rejuvenecimiento cutáneo: la exfoliación química, la microdermoabrasión y el láser estimulan la renovación cutánea para suavizar las cicatrices superficiales.
- Técnicas de reconstrucción: la escisión quirúrgica y la técnica CROSS para cicatrices profundas estimulan la producción de colágeno.
- Técnicas de relleno: las inyecciones de ácido hialurónico o de grasa autóloga (es decir, procedente del propio paciente) rellenan las zonas hundidas de las cicatrices para uniformizar la piel.
- Otros tratamientos: La crioterapia y las inyecciones de cortisona pueden reducir las cicatrices hipertróficas.
Impacto del estrés y la alimentación en el acné¹ ⁸
Influencia del estrés
Se sabe que el estrés influye en la aparición y el empeoramiento del acné. En situaciones de estrés, las células nerviosas cercanas a las glándulas sebáceas liberan una sustancia llamada sustancia P, que estimula la producción de sebo. Este exceso de sebo puede obstruir los poros y crear un entorno propicio para el desarrollo del acné. Además, el estrés puede aumentar el impulso de tocar o manipular los granos, lo que agrava aún más la inflamación y el riesgo de cicatrices.
El papel de la alimentación
El impacto de la alimentación en el acné sigue siendo objeto de debate, pero algunos estudios sugieren que el consumo excesivo de alimentos con un alto índice glucémico (ricos en azúcares rápidos) y productos lácteos puede estar asociado a un acné más grave. Aunque se necesitan más investigaciones, evitar el exceso de azúcares y de picoteo y seguir una dieta variada y equilibrada parecen ser beneficiosos para limitar el acné.
Consejos para controlar mejor el acné
Para controlar mejor el impacto del estrés en el acné, considera prácticas de control del estrés, como la meditación o el yoga, y evita tocar las lesiones. En cuanto a la alimentación, opta por una dieta equilibrada rica en fruta, verdura y fuentes magras de proteínas, limitando al mismo tiempo los excesos de productos ricos en azúcares rápidos (azúcar, refrescos, dulces, etc.) y productos lácteos. El seguimiento regular con un dermatólogo también permite adaptar los consejos a cada perfil.
Impacto psicológico del acné y tratamiento⁹ ¹⁰
Consecuencias psicológicas
El acné, especialmente cuando afecta al rostro, puede tener importantes repercusiones psicológicas. Los afectados, en particular adolescentes, tienen más probabilidades de desarrollar baja autoestima, ansiedad e incluso trastornos depresivos. El acné puede causar sufrimiento emocional, incluso en sus formas más leves, a menudo acompañado de una imagen corporal negativa y un rechazo a las interacciones sociales. El acoso y la estigmatización relacionados con el acné, especialmente en la escuela, refuerzan el sentimiento de aislamiento y las dificultades para socializar.
Estrategias de gestión
Para limitar el impacto psicológico del acné, es esencial un tratamiento adecuado. Además de los tratamientos dermatológicos, el apoyo psicológico puede ayudar a controlar la ansiedad y mejorar la autoestima. En casos de impacto psicológico prolongado, el apoyo de un profesional de la salud mental puede resultar útil, sobre todo en casos graves de depresión y/o trastornos de ansiedad.
Consejos para evitar que el acné empeore¹ ⁸
Buenas prácticas de higiene
Adoptar una rutina de cuidado de la piel adecuada es esencial para limitar el empeoramiento del acné. Limpia tu rostro a diario con un limpiador suave, como una loción micelar, un gel especial para pieles propensas al acné o una barra sin jabón, para evitar cualquier irritación. Hidrata tu piel con una crema no comedogénica si es necesario, asegurándote de que es adecuada para pieles grasas o mixtas. Evita las máscaras y exfoliantes abrasivos, sobre todo si estás siguiendo un tratamiento sensibilizante, como los retinoides. Por último, elige productos de maquillaje no comedogénicos y retíralos cuidadosamente cada noche con un producto suave para dejar que tu piel respire.
Productos que debes evitar
Ciertos productos pueden agravar el acné y deben evitarse. Por ejemplo, deben evitarse las cremas y aceites grasos, los productos que no se aclaran con agua y los exfoliantes mecánicos. Estos productos pueden obstruir los poros o causar irritación, exacerbando las lesiones del acné. Además, si utilizas tratamientos fotosensibilizantes como ciclinas o peróxido de benzoilo, es importante proteger la piel del sol con un protector solar de FPS alto para evitar que se agraven las lesiones, manchas y rojeces.
Evitar productos irritantes
No tocar el rostro
No inhalar
Dieta equilibrada
Consejos para la vida cotidiana
En el día a día, ciertos hábitos pueden ayudar a evitar que el acné empeore. Evita tocarte la cara o manipular los granos para limitar la propagación de bacterias y el riesgo de cicatrices. Adopta un estilo de vida saludable limitando las fuentes de estrés y evitando fumar. En cuanto a la alimentación, opta por una dieta equilibrada rica en fruta, verdura y fibra, limitando al mismo tiempo los azúcares rápidos y los productos lácteos, que pueden agravar los síntomas en algunas personas.
Acné durante el embarazo: Lo que debes saber¹
El acné durante el embarazo puede variar de una mujer a otra: algunos ven mejorar su acné, otras apenas notan cambios, mientras que para algunas, los síntomas empeoran. La elección de los tratamientos se limita con el fin de proteger el desarrollo del feto.
Por último, es esencial adoptar un estilo de vida saludable, seguir las recomendaciones del médico y utilizar una protección solar adecuada para controlar el acné durante el embarazo.
Cuándo debo acudir a un dermatólogo o farmacéutico por el acné¹ ³ ⁸
Signos que indican la necesidad de una consulta
Es aconsejable acudir a un dermatólogo si el acné persiste a pesar de los tratamientos locales iniciales y los consejos de higiene, o si se extiende, provocando la aparición de quistes o cicatrices. También debes consultar a tu médico si notas enrojecimiento alrededor de las lesiones o fiebre, signos que podrían indicar una infección, y si el acné te está causando angustia psicológica o social. Por último, los síntomas asociados, como irregularidades menstruales o crecimiento excesivo del vello, pueden indicar un desequilibrio hormonal que requiere una evaluación médica.
Preparación de la consulta
Antes de la consulta, es útil preparar información sobre los tratamientos ya probados, los síntomas y su evolución, así como el impacto psicológico del acné. También es importante tomar nota de cualquier factor agravante, como el uso de cosméticos, los hábitos alimentarios y el estrés, para facilitar el tratamiento.
Exámenes y pruebas diagnósticas
Por regla general, el diagnóstico se basa en el examen clínico de la piel. Sin embargo, puede ser necesario realizar pruebas adicionales si el acné va acompañado de signos de desequilibrio hormonal, como medir la testosterona u otras hormonas en las mujeres. En caso de acné fulminante, puede ser necesario realizar una evaluación más completa, que incluya análisis de sangre y pruebas de función hepática, para adaptar el tratamiento y evaluar el riesgo de complicaciones.
Fuentes
1. Jegou-Penouil MH. L’acné. Maladie du follicule pilo-sébacé. Société française de dermatologie. 2019 Dec. [Internet]. https://dermato-info.fr/fr/les-maladies-de-la-peau/l%E2%80%99acn%C3%A9
2. L’assurance maladie. Définition, symptômes et évolution de l’acné. Ameli.fr. 2024 May. [Internet]. https://www.ameli.fr/assure/sante/themes/acne/definition-symptomes-evolution
3. Sutaria AH and al. Acne Vulgaris. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing; 2024 Jan. [Internet]. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK459173/
4. Poole CN, McNair V. Infantile Acne. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing; 2024 Jan. [Internet]. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK541124/
5. L'assurance maladie. Le traitement de l’acné. Ameli.fr. 2024 May. [Internet]. https://www.ameli.fr/assure/sante/themes/acne/traitement
6. Fabbrocini G and al. Acne scars: pathogenesis, classification and treatment. Dermatol Res Pract. 2010;2010:893080.
6. Connolly D and al. Acne Scarring-Pathogenesis, Evaluation, and Treatment Options. J Clin Aesthet Dermatol. 2017 Sep;10(9):12-23.
7. L'assurance maladie. Acné. Que faire et quand consulter. Ameli.fr. 2024 Jun. [Internet]. https://www.ameli.fr/assure/sante/themes/acne/bons-reflexes-bons-gestes
8. Oakley A and al. Psychological effects of acne. DermNet. 2014 Feb. [Internet]. https://dermnetnz.org/topics/psychological-effects-of-acne
9. AAD. Acne can affect more than your skin. American academy of dermatology association. [Internet]. https://www.aad.org/public/diseases/acne/acne-emotional-effects
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